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viernes, 10 de julio de 2020

El Murciélago (Cuento)




Cuentan que hubo una vez una terrible guerra entre los animales que tienen cuatro patas y las aves. De todas partes aparecieron animales que se juntaron en una montaña para llevar a cabo su combate. 

Dicen que las aves perdieron esa guerra. Al ver esto el murciélago, que estaba peleando al lado de los pájaros, corrió a esconderse en una cueva debajo de un árbol, y no quiso pelear más a la par de las otras aves que se defendían valientemente. 

Cuando vencieron los de cuatro patas y se pudieron a devorar los pajarillos muertos que habían quedado después de tan tremenda guerra, el murciélago, muy hipócrita, salió de su escondite haciendo como si perteneciera a los animales de cuatro patas; estos se admiraron mucho y se preguntaban unos a otros: ¿Cómo es esto?, ¿Qué pasa con el murciélago?, él pertenece a las aves. ¿Por qué es que está ahora de pronto entre nosotros? 

El murciélago los oyó y respondió: esto no es cierto. ¿Habéis visto alguna vez un ave con pelo y con piel? Además, yo tengo dientes y si me podéis enseñar una sola que tenga dientes, entonces me daré por vencido y me entregaré a ustedes. 

" Otra historia: El hombre feliz (Cuento) "

Ante estos argumentos, los animales no tuvieron nada que responder, y pensaron que tal vez se habían equivocado. 

Sucedió que pasado unos años, se volvió a encender una guerra. El murciélago peleaba, desde luego, al lado de los animales de cuatro patas. 

Pero esta vez iban ganando los pájaros. Cuando vio esto el murciélago, corrió a esconderse de nuevo en el hueco bajo el tronco. 

Cuando pasó todo, salió de su escondite y se mezcló entre las victoriosas aves, éstas se admiraron y comenzaron a gritar: Vete, tú no perteneces a nosotros, perteneces a los que tienen cuatro patas. Pero el murciélago les alegó: Qué equivocados estáis, me ofendéis. Yo he pertenecido siempre a las aves, porque yo puedo volar. Si me podéis enseñar un solo animal que pueda volar y que tenga cuatro patas, entonces me pasaré humildemente a ellos. 

Los pájaros se pusieron a discutir. Pensaron que habían sido injustos con el murciélago y lo dejaron entrar como uno de ellos. 

Pasaron muchos años, por fin todos los animales decidieron hacer la paz. El murciélago no sabía ahora a cuál bando pertenecía. Comenzó a volar de un lado para otro. De las aves hacia los de cuatro patas, y de aquí para allá. 

Entonces descubrieron la hipocresía de este animal. Todos dispusieron, como castigo, que de ahora en adelante sería un animal que debería vivir en soledad. El murciélago quedó tan avergonzado que desde entonces sólo se atreve a salir de noche, cuando nadie lo ve. 


FIN


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