Lo Nuevo

sábado, 8 de octubre de 2022

Sami (Cuento)



Sami era una linda y joven princesa india, hija del valiente pero cruel cacique Nizimán, que vivió hace unos cuatrocientos años.

Nizimán había salido con sus guerreros indios hacía ya dos lunas. Voy a pelear contra el hombre blanco –habíale dicho a Sami . Ella posaba horas junto a la fuente pensando en su padre, la guerra, y, sobre todo, en ese hombre blanco a quien su padre tanto odiaba.

¡Ya vienen! ¡Ya vienen!

A la gritería de los indios despertó Sami. Sale la princesa de su casa, y allá a lo lejos, logra ver a su padre acompañado de sus guerreros. Se adivina por sus caras, que han ganado de nuevo una batalla. Sami corre a su encuentro. Ya está cerca. De pronto sus ojos distinguen a un hombre; ¡un hombre blanco!, a quien los indios traían amarrado. Sami no puede dar un paso más. Aquellos ojos tristes y grandes del prisionero están como clavados en los suyos. No puede moverse. Siente por dentro algo dulce y suave, pero doloroso a la vez. Sigue con la vista del hombre blanco y va a llorar al monte.

" Otra historia para leer: El Perro Guardian (Cuento) "

Es de noche. Sami no puede dormir. Piensa en José Luis, el hombre blanco; el prisionero que morirá muy pronto. Ella lo sabe. Su padre no perdona. Por fin toma una decisión. Libertará al prisionero y lo esconderá en su monte.

Escondiéndose en la oscuridad de la noche llega a la prisión. El guardia se asusta al verla. Pero es la princesa y puede pasar. Llega donde está José Luis. Lo mira largo rato. Luego con el deseo de libertar al prisionero, da muerte al guardia para poder huir.

Corren, corren y corren. Ella va delante. El la sigue emocionado. Llegan por fin al monte, al monte de Sami. Pasan largas horas en silencio. Al amanecer, regresa a su aldea la princesa.

Hace ya catorce noches que huyó el prisionero. Nizimán furioso, lo busca por todos los rincones, jurando vengarse en la forma más cruel.

Hace ya catorce noches que la princesa Sami va al monte. Allí la esperaba su amado José Luis. Pronto se irían a tierras lejanas en su bote. ¡Tienen tantas esperanzas y sueños juntos!

Una noche, la princesa iba para al monte, un indio la vio y la siguió.

Al día siguiente Sami casi muere de horror. En medio de unos indios, amarrado y sangrante venía José Luis.

La furia de Nizimán era tremenda. José Luis fue amarrado a un bote y echado al mar.

A la princesa, como castigo, la obligó Nizimán a ver desde el monte cómo el mar se tragaba poco a poco al hombre blanco. Las olas jugaban con el bote. Sami temblaba ante el horrible espectáculo. Una enorme ola puso fin a todo, dejando sepultado a José Luis en el fondo del mar.

Todos regresaron a la aldea. Sólo Sami quedó allí en el monte. Tenía la vista fija en el punto en el que el mar se tragó a su amante. Muchas horas pasaron. De pronto el hechicero de la aldea llega, la quiere consolar y le dice:

-Sami, no llores, no sufras por tu amante que ya está libre y algún día regresará. Yo puse puse una sustancia especial en las amarras para que se deshagan con el agua del mar.

La alegría de Sami fue inmensa. Desde entonces va la princesita. Pasa horas y horas esperando que el mar le devuelva a su amante. Los meses pasan. Sami está muriendo de tristeza y José Luis no llega.

Por fin, un día, la linda princesita Sami, con los ojos muy abiertos, queda para siempre allí en el monte en espera de su amante.

FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario