Lo Nuevo

sábado, 8 de octubre de 2022

El Joven Enamorado (Cuento)

Había una vez un joven muy pobre que tenía el oficio hacer platos para cocina. Tenía una novia muy linda, con quien pensaba casarse. Pero no había podido reunir el suficiente dinero para la boda. Un día, ya cansado de su situación, decidió coger algunos de los platos que fabricaba para ir a venderlos en los pueblos vecinos. Cuando tuvo todo listo, fue a buscar a su novia para contarle sus planes.

La joven se echó a llorar amargamente y entre lagrimas le dijo: -Yo sé que si te vas me serás infiel y entonces moriré de pena.

El muchacho la consoló, jurándole que siempre le sería fiel. Y para tranquilizarla le dijo: 

-Te juro que no volveré a ver a ninguna joven que no seas tu. Durante el día estaré en los mercados, vendiendo mi mercancía. Pero de noche dormiré en el campo, al lado de las cercas y debajo de los árboles, para no serte infiel.

Con gran esfuerzo, la muchacha logró contener las lagrimas para esconder su afición delante de él. Y para que siempre la recordara, le dio tres prendas de amor: un lazo de su cabello, un anillo y un cuchillo bien afilado. -Toma esto -le dijo-.

El lazo me encontrará; el anillo te comprometerá; y el cuchillo… se detuvo y no terminó la frase.

Por fin el joven se puso en marcha. Después de mucho caminar llegó a un pueblo y se fue directamente al mercado. Se sentía feliz regateando con las mujeres que se acercaban a comprarle. Pero al llegar la noche recordó la promesa que le había hecho a su novia y salió al campo buscando donde pasar la noche. No le fue difícil encontrar un montón de zacate seco que le serviría de lecho. Ya se disponía a dormir cuando de pronto, en la oscuridad de la noche, se le acercó una mujer que le preguntó en voz muy baja por qué estaba tan solo.

El joven se alegró de tener a alguien con quien conversar, ya que realmente se sentía muy solo. Después de mucho hablar, la mujer le dijo que tenía que irse. Entonces le preguntó: ¿no tienes novia en tu pueblo?

-No -le contestó-, a mí nadie me espera. Estoy solo en el mundo. Si me esperas, pronto volveré por ti-. Y en prueba de su palabra, le entregó el lazo del cabello que le había entregado su novia.

Al día siguiente el joven siguió su rumbo a otro pueblo. Allí tuvo un día muy agitado, pero estaba contento, pues en solo dos días ya había vendido más de la mitad de la mercadería que llevaba consigo. Al llegar la noche, se fue a buscar una pequeña colina donde pasar la noche, tal como lo había prometido.

Quizá te interese - El Ciego Sabio (Cuento)

Pero también esa noche, otra persona se le acercó en la oscuridad, era otra mujer con quien también conversó otro largo rato, y al despedirse la mujer le preguntó: ¿No tienes novia en tu pueblo? ¿No tienes ningún compromiso? 

El joven le contestó: -No tengo a nadie que me espere. Si quieres ser mi novia espérame, que yo regresaré por ti-. Y como un recuerdo de su parte le entregó el anillo de su novia.

Al tercer día el joven llegó a otro pueblo y de inmediato se fue para el mercado. Al atardecer ya había logrado vender toda la mercadería que aún le quedaba. Entonces se fue al campo, a buscar un lugar donde dormir bajo los árboles.

Pero nuevamente esa noche, otra mujer se le cercó a el en la oscuridad. Conversaron un largo rato. Cuando ella le dijo que tenia que marcharse, el joven le pidió que se quedara un rato más, pues encontraba que era la más encantadora de todas las que había conocido en su viaje. De pronto sintió que la muchacha estaba llorando y le preguntó: -¿por qué lloras?

-Lloro porque seguramente tienes una novia que te espera, que te quiere tanto como yo te quiero y que se muere de pena por no estar a tu lado, tal como yo me estoy muriendo de pena al pensar que te vas.

Pero el joven le juró que nadie lo esperaba y que estaba solo en el mundo. Le dijo que tan pronto como arreglara unos asuntos en su pueblo regresaría por ella que le dejaría un recuerdo suyo en prueba de sus palabras. Ya lo único que le quedaba era el cuchillo que le había entregado su novia. Se lo dio, jurándole amor hasta la muerte.

Al día siguiente el joven comenzó su viaje de regreso a su pueblo. Al llegar la noche llegó al mismo lugar donde había dormido dos noches atrás. De pronto, al salir la luna, vio brillar entre la hierba el anillo de su novia, que el había entregado a otra muchacha en ese mismo lugar. Esto le intrigó mucho. Pero como venía cansado, al poco rato se quedó dormido.

Al día siguiente siguió su camino, pensando con extrañeza en el anillo que había encontrado. Pero al pasar por el mismo lugar donde había pasado la noche el primer día, su sorpresa fue aún más grande: Atado a un tallo de madera muy alto estaba el lazo del cabello que le había dado su novia.

Esta vez el joven se asustó mucho y apuró el paso para llegar cuanto antes a su pueblo.

Al caer la noche, el joven llegó a su casa. Estaba oscura, sin luz. Pero afuera había un grupo de personas llorando. Al preguntar que sucedía, le contestaron: Entra y entérate por ti mismo lo que ha pasado.

El joven entró a la casa y se encontró con su novia muerta. El cuchillo pulido y brillante; que el tan bien conocía, estaba hundido en su pecho. Entonces el joven se dio cuenta que había sido a ella misma a quien había jurado amor 3 veces…y traicionado después durante su viaje.

FIN


No hay comentarios:

Publicar un comentario